La historia de Siemens en Chile comienza en 1907, cuando la primera oficina de la compañía fue inaugurada en el puerto de Valparaíso, bajo el nombre de Siemens Schuckert & Co. Hecho que ocurrió pocos años después de la implementación en la ciudad de un moderno sistema de iluminación, por parte de Siemens & Halske Berlín, y de la instalación del primer ferrocarril eléctrico en Lota, Región del Biobío, por parte de Schuckert & Co., compañía originaria de Nuremberg y que también había vendido equipamiento eléctrico a la central hidroeléctrica Chivilingo en 1897.
Por esos mismos años, Chile comenzó a vivir un intenso proceso de modernización, especialmente relacionado con la minería, el transporte y su infraestructura. Siemens, que ya había trasladado sus oficinas a Santiago en 1912, hizo su aporte tecnológico en estas áreas a través de varias centrales hidroeléctricas y locomotoras para importantes salitreras del norte del país.
En la década del ’30, la compañía tomó también relevancia en el área médica, con la implementación de soluciones de última generación en hospitales públicos como el San Vicente de Paul y el San Francisco de Borja.
Entre 1949 y 1983, la representación de Siemens estuvo en manos de la familia Gildemeister. Durante ese periodo llegaron a Chile los primeros equipos de ultrasonido, que sorprendieron a médicos y pacientes, al mostrar una tecnología nunca antes vista. Así más tarde nació la empresa Ingelsac, la que tomó la representación de la marca hasta 1996, año en que Siemens decide nuevamente instalarse en el país.
A mediados de 2008 y a través de una reestructuración a nivel mundial de la compañía, las oficinas en Chile pasaron a ser parte de un cluster latinoamericano conformado por más de nueve países y, a la vez, Siemens Chile cumplió más de 100 años de presencia en el país.